Testimonio de Rafael M.

a.prieto | 17 Mayo, 2018


Es la primera palabra que se me viene a la mente cuando intento resumir todo lo vivido en esta tercera semana de formación y, a la vez, en las tres semanas correspondientes a la formación completa de responsables de la animación pastoral.


Testimonio de Lucía

a.prieto | 16 Mayo, 2018

Para la tercera semana (que no última) nos esperaba un lugar inigualable, una antigua abadía del siglo XII donde el recogimiento y la tranquilidad nos han acompañado durante todo el tiempo. La acogida, tanto por parte del hermano Andreu y Ángel como de la comunidad de hermanos de Les Avellanes, fue inmejorable; como siempre, nos han hecho sentir como en casa y han estado pendientes de nosotros a todas horas. Compartir con ellos los espacios, comidas y, sobre todo, muchos momentos, han hecho de esta experiencia algo más que eso.


Testimonio de Marta

a.prieto | 15 Mayo, 2018

Ya de vuelta a las tareas de madre, profe, tutora y animadora del EAL, me veo buscando desesperadamente un ratito personal para responder a la tarea “endilgada” por nuestro buen amigo Ángel…
Una vez metida en faena no es fácil encontrar las palabras para describir los momentos vividos, la genialidad de los espacios, la complicidad de las miradas y las ganas de una 4ª o incluso 5ª semana de encuentro.


Testimonio de Gustavo Adolfo

a.prieto | 14 Mayo, 2018

Comenzaba la tercera semana del curso de formación de la función directiva, Mariaje desde León y yo desde Valladolid, hicimos el viaje en AVE y desde la estación nos dirigimos a Xaudaró. Primer reencuentro, que junto a los que se produjeron en menos de una hora, tuve la sensación, que sólo habían transcurrido unos pocos días desde la finalización de la última semana de formación. Ángel y Andreu siempre están ahí, pendientes de nosotros para que no nos falte de nada.


Testimonio de M.C. Barón y M.C. Martínez

a.prieto | 21 Mar, 2018

Cartagena siente…
Fiel a su herencia intercultural de judíos, moros y cristianos, Córdoba acogió con cariño y entusiasmo a las 22 personas que llegamos desde las distintas provincias -Compostela, Ibérica y Mediterránea- el 18 de febrero de 2018. Esta mezcla exquisita de procedencias, edades y niveles educativos -de Infantil a Bachillerato- ha permitido un gran enriquecimiento grupal durante nuestra segunda semana de curso.


Testimonio de Begoña

a.prieto | 20 Mar, 2018

 De Bilbao a Córdoba, de norte a sur, de las nubes al sol, de la rutina a otra dimensión. Una gozada. Y ahora, aquí, con la mejor de las intenciones, intentando exponer en breve lo que una semana así, ha significado para mí. Creedme, me resulta difícil simplificar, pero, remitiéndome a la “pastoral del minuto” e intentando ser breve, comparto:


Testimonio de Adolfo

a.prieto | 19 Mar, 2018

Paso a comentar mi experiencia personal de este 2º momento del curso:

ACOMPAÑANTES:


Testimonio de Gemma

a.prieto | 05 Mar, 2018

Del 5 al 9 de febrero 22 docentes de diferentes lugares pero con un objetivo común nos reuníamos en Madrid. El motivo, el curso de Educación para la Solidaridad y Desarrollo (EpSD) al que nos habían invitado.
Una pausa (intensa, por cierto) de nuestra realidad en los centros. Un alto en el camino que hemos llenado de experiencias y de descubrimientos.
La casa de Xaudaró nos iba recibiendo a cada uno de nosotros el domingo previo al curso. Gracias a los hermanos de la comunidad por la acogida, realmente estábamos en casa.


Testimonio de María del Mar

a.prieto | 15 Feb, 2018

Llegar a Xaudaró la segunda semana de formación para nada tuvo que ver con la primera. Fue como llegar a casa, ya no estaban presentes los nervios de la primera semana, pero sí la alegría de ir saludando a los compañeros. Allí estábamos, en la sala Eclipse, nuestra sala de “tiempo libre”, dándonos el abrazo de bienvenida a lo que sería otra semana intensa, emocionante y llena de contenido súper interesante.


Testimonio de Sandra

a.prieto | 14 Feb, 2018

Cuando te endilgan dicha faena piensas: ¡Por dónde empezar y quedar bien!
Pues delante de un papel me encuentro intentando no quedar solo bien, sino dejar mis sentimientos y emociones al descubierto.