Testimonio de Vicente Martí: "Un marciano del siglo XXI"
 Artículo publicado el 23 de junio de 2010 Palabras clave: testimonios | Champagnat | vocación | sencillez |
Soy un joven de 27 años que, al igual que vosotros también he sido alumno marista. La verdad es que estoy bastante implicado en la pastoral parroquial. Sí, sé lo que estás pensando. No, no soy un marciano, ni tampoco un beato que sólo va a misa y charla con las abuelas. A decir verdad, sí que voy a misa, los sábados por la tarde con un grupo juvenil. Allí estamos dos horas formándolos, sí pero para ello utilizamos juegos, dinámicas, yincanas, una caña el otro día acabé pringado de arcilla hasta el cogote… y luego vamos juntos a misa dónde también participamos de la Eucaristía.
También he sido catequista de confirmación durante tres años. De hecho, fui catequista de confirmación de mi novia y fue una experiencia muy bonita.
A veces se te mira como un bicho raro por ir a misa, irte a cenar con el equipo de monitores y con el cura. Sí los curas también cenan y también pueden ser jóvenes y contar chistes… He tenido que aguantar muchas impertinencias, que si eres un cura, que rollo que si no sé qué… que si nos sé cuantos… Al principio me j… (fastidiaba) mucho y me tocaba la fibra sensible pero hoy por hoy paso de todo. Soy cristiano porque he escogido una opción, nunca me he metido con nadie porque se piren las clases, se gasten 90 € en un juego de la wii o se dedique todas las tardes de todos los días a fumar porros en el patio del colegio con el dinero que le roban a sus padres. ¿No creéis que tengo más motivo para meterme con ellos que no ellos conmigo? Pues aún así no lo hago, tan sólo pido que me respeten, al menos, como yo les respeto.
No sé si os lo he dicho, cuando iba al cole tuve un maestro, un hermano marista de más de setenta años y recuerdo cómo cada día nos ponía mil ejemplos para que pudiéramos entender los ejercicios, cómo corregía a diario los ejercicios en la libreta, y sus anotaciones en estas dónde nos animaba y corregía para que pudiéramos mejorar, aquella persona mayor, con canas y una rigurosa sotana fue un gran ejemplo de entrega y amor a los demás. De tal modo que, hoy por hoy, soy yo quien corrige los ejercicios, soy yo quien hace los dictados y quien anima a los chicos a realizar mejor sus deberes y tareas. Como supongo que podréis imaginar soy maestro de primaria y estoy muy orgulloso de ello. El ir a un colegio marista cuando niño me ha marcado mucho, en mi clase también había un cuadro de la Virgen María y otro del Padre Champagnat, algunas cosas no cambian… No, en serio, me ha ayudado mucho a comprender etapas de mi vida, decisiones importantes, incluso para rechazar opciones…
Tengo novia, me quiero casar y formar una familia y me siento feliz, orgulloso y muy acompañado por los míos y no creo que ser cristiano no esté de moda a mi me va muy bien y me aporta muchos beneficios, entre ellos cariño hacia los demás y amor a la vida. Vivo independiente y he escogido no vivir con mi novia hasta después de casarme, es una opción personal que yo he escogido y que creo que va a hacer mucho bien a mi relación. Mis amigos o no se quieren casar o ya viven en pareja. ¿Y qué? No pasa nada.
Bueno todo este rollo es para reivindicar que aunque los cristianos somos “animales en peligro de extinción”, sí que estamos presentes en la sociedad. De hecho, somos muchos, lo que pasa es que sólo es noticia aquello que llama la atención. Si un cristiano dedica su vida a ayudar a los demás no es noticia pero si un cura no cumple con sus obligaciones y falla, como el resto de personas, sale en la portada de las noticias. Creo que ante un mismo caso no hay el mismo juicio. Al fin y al cabo los cristianos, tanto curas y monjas, como yo mismo, otros tantos millones somos personas de carne y hueso, ¿no? Yo no creo que sea de arcilla o de cera, si no estaría en el museo de cera de Madrid junto a la Duquesa de Alba… (Es broma)
Un abrazo a todos y a todas y como dijo Juan Pablo II, ¡¡¡no tengáis miedo!!!
Reflexión sobre la espiritualidad
 Artículo publicado el 3 de junio de 2010 Palabras clave: reflexión | espiritualidad | vocación |
Queridos Jóvenes,
Hoy quería reflexionar un poco sobre la espiritualidad. Creo que si algo nos diferencia como jóvenes cristianos, es la espiritualidad. Aunque creo que nuestra espiritualidad es muy “volada”. Necesitamos vivir una espiritualidad encarnada. Se me viene a la mente una frase del Obispo Angelelli, asesinado durante la última dictadura militar, que decía: “con un oído en el evangelio y otro en el pueblo”.
A qué apunto: “hacia un tipo de cristianismo abierto a las vicisitudes del tiempo, de la sociedad y cultura que le han tocado en suerte y de una fe que busca el Sentido por el camino de la vida. Es en la vida, en las entrañas de la misma, donde descubriremos las presuntas voces que llenan el vacío con el que, a menudo, se nos presenta la realidad. Tenemos que cultivar, por tanto, “la escucha de la Palabra” en medio de la realidad secular; discernir entre los ruidos la Voz; alimentar la esperanza en medio del absurdo o la barbarie del tiempo. Somos oyentes del susurro o el clamor del Espíritu en medio del tiempo.”
No es posible que como cristianos sigamos buscando salidas humanas a los problemas humanos. “La fe cristiana debe tener la virtualidad de unir lo diferente y acercarnos continuamente a lo humano y lo divino”.
Debemos recordar “un dato tan central de la fe cristiana como es la encarnación. Desde esta entrada de Dios en la historia humana no hay realidad alguna que quede fuera. Dios ama al mundo y no sólo a la Iglesia y a los cristianos. Dios está implicado con toda la realidad, sea personal, histórica o natural. De ahí que su presencia sea una tienda plantada en medio de la mundanidad y el lugar de culto sea en “espíritu y en verdad” (Jn 4, 24). Estas son verdades graníticas de la fe cristiana, pero que tienen que ser redescubiertas y vividas a la altura de cada momento histórico.”
“El creyente cristiano tiene que imitar a Dios: introducirse en el mundo y vivir y padecer “mundanamente” en él. Puesto que Dios mismo no se ha quedado en el más allá, sino que ha venido al más acá, el hombre no se ha de encontrar con él en las fronteras del más acá con el más allá, sino en el centro de este mundo.”
Andrés Obregón
Oración-reflexión de Eduardo Marquina
 Artículo publicado el 3 de junio de 2010 Palabras clave: oración | reflexión | recursos |
Una fuente escondida
y un caminar con sed
y al final del camino
encontrarla y beber.
No pediría a Dios
en mi vida otro bien.
Y, si Dios no pudiera
mi deseo atender,
le diría a Dios: nada
te pido que me des.
A la fuente renuncio
y al camino también.
Pero, hasta que me muera,
consérvame la sed.
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