Testimonio de María

Córdoba me ha removido.

07 Jun, 2019

Testimonios
a.prieto

En octubre nos despedíamos en Valladolid, habiendo conocido y compartido VIDA con gente maravillosa de varios colegios maristas de la geografía, y en nada ya estábamos de nuevo juntos en Córdoba. Llegaba la segunda semana de formación para orientadores y después de los preparativos para el viaje, la organización familiar y dejar las “cuatro” cosas listas en el colegio, el AVE nos esperaba para empezar la segunda parte de la aventura en tierras del Sur.
La acogida no pudo ser mejor, ¡Ángel y Andreu siempre nos tratan fenomenal! Llegamos a la que sería nuestra casa esta semana de febrero, el Castillo de Maimón, un antiguo noviciado marista, allá por el año 1950. Era la hora de la cena, así que dejamos equipajes en las habitaciones y nos reencontramos con compañeros y compañeras. La sensación compartida por todos, esta segunda vez, era de confianza, ilusión y alegría por tener la oportunidad de convivir una semana y aprender aún más los unos de los otros.
¡Ha sido una buena semana, claro que sí! En mi caso, la primera semana en Valladolid me gustó, pero esta segunda en Córdoba me ha removido y he vuelto al colegio, a mi casa, a mi gente con más inquietudes, ideas, ganas de cambiar cosas por pequeñas que sean. Parece que el lema de este curso y los días vividos entre naranjos, aprovechando horas de sol, paseos para reflexionar, momentos de interiorización, dinámicas de grupo y respirar paz…todo ha conjugado para poder compartir con los míos ese “¡Cambia!”.
Para ello han ayudado, como no, las diferentes formadoras que nos han acompañado estos días: Mª Rosa Esteban, Inmaculada García, Mª José Ferro, Inma Maillo y Carmen González. Entre los mensajes que hemos recibido sobre nuestro trabajo, uno de ellos es la importancia de la figura del orientador/a. Como una pieza más en el puzle, que hace encajar a las demás. La importancia de la atención a la diversidad, la inclusión, la comunicación, la importancia de nuestra caja de herramientas para poder hacer “un apaño” siempre que esté en nuestras manos…todo confirma y reafirma que tenemos el mejor trabajo del mundo, no sólo por ser maestros y maestras sino también por llevar una brújula en el bolsillo.
Una semana excepcional, que ponía el broche de oro con la visita por el centro histórico de Córdoba, acompañados por Antonio, profesor jubilado del colegio de la ciudad. Nos explicó, con su vocación y pasión de docente, los entresijos de la historia de la ciudad, así como de la mezquita y sus alrededores. Prisas para conseguir tortas cordobesas para compartir con los compañeros en nuestros colegios y una cena con productos de la tierra dieron el cierre a una jornada fantástica. Y como ya es tradición, última noche de karaoke y bailoteo antes de despedirnos de nuevo. Sin duda, recordaré esta formación de manera especial, no sólo por lo aprendido sino por lo compartido y vivido estos días con grandes compañeros y mejores personas. Sólo puedo decir: ¡GRACIAS!
 

María Guaus López. Colegio Maristes Valldemia. Mataró <Barcelona>. Prov. L'Hermitage.



Autor foto: 
Ángel Prieto Hernández
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia de L'Hermitage en la acción formativa de Equipos de orientación.