Testimonio de Mª Dolores

Manos amigas.

19 Jun, 2018

Testimonios
a.prieto

No da pereza esta tarde de domingo coger el AVE Valladolid-Madrid. Lo mismo le ocurre a los dos “joses de Valladolid” que me acompañan (compañero y marido) que enseguida congenian y charlan animadamente. No pesa, no, esta tarde de domingo llegar a Chamartín porque allí nos espera una mano amiga, un coche conducido por un Ángel que nos traslada del bullicio a la calma monacal de Xaudaró.

Estamos excitados como adolescentes y nos vamos topando todos en cada planta, en el ascensor, a la vuelta de cada esquina, saludándonos todos bulliciosamente… mañana volamos a L’Hermitage. Es el comienzo de la etapa del final del curso, la guinda del pastel, el premio final a todo nuestro esfuerzo ¡y algunos con la suerte de llevar a nuestra pareja!
Porque volamos a la casa de Marcelino. Nada más tomar tierra en Lyon, más manos amigas: el Hermano Benito no defrauda. Muestra sus dotes de animador y narrador con el micro del bus. Abandonamos la autopista y la velocidad se reduce. Entre el verde follaje, y no tardando, llegamos a la casa soñada de L’Hermitage. Respiramos y nos llenamos de frescor, aroma, silencio y color del espíritu de Champagnat. Qué precioso el espacio exterior, la casa enclavada en la roca, el horizonte verde. Miramos y oímos extasiados el Gier.
Horario europeo: comida al almuerzo y cena a la merienda; pero genial, así cunde más el día. Parece que no pasan las horas. El Hermano Benito y Heloisa nos abren las puertas, nos enseñan todos los rincones, entramos al sancta santorum: gabinete y habitación de Marcelino. Su cama, que fue lecho de muerte. Al día siguiente su cuna, Rosey. Más caras sonrientes, más manos amigas en la pequeña comunidad marista. Paseo en dirección a la preciosa torre de Marlhes, visita a su interior. Pila bautismal del Fundador. Luego les Palais (dedicamos un recuerdo al niño Montaigne), iglesia de le Bessat. Hace mucho frío y llueve pero no importa, nada va a enfriar nuestro ánimo.
Subimos a Maisonette, la casa de Francisco. Ambiente de total recogimiento alrededor de la casa, respetuoso silencio junto a las llamas del hogar. El Hermano Diógenes emprende ligero la marcha: próxima etapa La Valla. Manos amigas nos invitan a sentarnos a su mesa. Y luego a LA MESA donde Marcelino enseñó y convivió con la primera comunidad de hermanos. Respeto reverencial: casi no nos atrevemos a tocarla, pero cómo no vamos a hacerlo. Las nubes han descargado con fuerza, y la lluvia nos respeta en la bajada a L’Hermitage.
Encuentro con la comunidad, hermanos y laicos, muestra de universalidad y multiculturalidad del mensaje Champagnat. Por la tarde visitamos la iglesia-santuario de Fourvière. Tarde libre y jovial por las calles del centro de Lyon.
El viernes a trabajar, como lo hizo Marcelino, junto a la roca. De la misa, medida, hermosa y bien preparada todos recordaremos siempre esa salve rociera que ensancha y encoge a la vez el corazón. Merienda y cena en comunidad con todos los productos traídos de las tierras de España… y Portugal: feliz cumpleaños de Luis.
El sábado vuelta a casa. L’Hermitage no defrauda. Enhorabuena Ángel y Hermano Andreu por vuestro trabajo. Gracias por vuestra presencia. Hasta siempre.

María Dolores Fernández Dalda. Colegio Centro Cultural Vallisoletano. Valladolid. Prov. Compostela. 



Autor foto: 
Ángel Prieto Hernández
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia Compostela en la acción formativa de Identidad y profundización marista III.