Misión y servicio: realidad en movimiento

Manuel Meixa no narra como el trabajo nace del amor.

11 Jun, 2019

Testimonios
a.prieto

El Curso para Administradores, realizado en Madrid, en la Conferencia Marista Española (CME), en marzo de 2019, fue más allá de la vertiente académica, por la dimensión integradora de un proceso de experiencia y reflexión sobre la magnitud y el alcance de nuestra misión como Administradores de una Congregación Religiosa Católica. Misión compleja, pero muy rica en sus particularidades, consciente de las responsabilidades que conlleva y que constituyen siempre un desafío para poder crecer y hacer más y mejor.
Nunca podemos ni debemos olvidar que “el trabajo nace del amor”. El trabajo de un cristiano es parte de un amor que supera su interés personal; es un trabajo que se dispone al otro y al crecimiento de quien lo realiza, haciendo posible la caridad, esencia de la santidad, condición de la perfección humana y sobrenatural de un hijo de Dios. Un camino largo que se hace en el desarrollo profesional, puesto que el trabajo es un servicio, como meta de Santificación.
Participar en este Curso de Administradores fue una experiencia muy enriquecedora a nivel personal y profesional, y de una enorme utilidad en este momento de mi carrera.
Tradicionalmente, una formación es siempre sinónimo de un aprendizaje técnico, pero en este caso significó el aprendizaje más pormenorizado de herramientas indispensables para una mejor integración en la Congregación Religiosa Marista, habiendo también potenciado mis capacidades interpersonales. Este punto se manifestó de forma horizontal en la relación con los Administradores provenientes de las otras Provincias de la CME, que nos permitió crear y profundizar nuestra red de contactos y de compartir saberes. Pero también a un nivel vertical, en el acercamiento a los métodos e instrumentos para trabajar de acuerdo con la jerarquía específica de cada Colegio y de cada Provincia.
En suma, una formación de esta naturaleza nos permite de forma más intensa e incisiva el conocimiento de la realidad del mundo Marista; conocer nuevas personas; enterarnos de diversos temas y aprender diferentes métodos de trabajo, por los participantes que conocemos, amigos que conocemos, temas que tratamos o la flexibilidad que ganamos al colaborar con personas distintas, compartiendo puntos de vista sobre los mismos temas, lo cual nos enriquece a todos.
En cuando a perspectivas de futuro, esta formación fue muy importante en mi vida profesional. Me ayudó a mejorar en aspectos relacionados con la comunicación, la organización, la resiliencia y la humildad.
Por último, un apunte importante, para reiterar la presencia colaboradora y amiga, así como el empeño de mis compañeros Administradores, que fueron siempre muy cordiales y acogedores, durante los cinco días de trabajo y compartir, en los que era yo en único Portugués en Madrid, en un grupo de 24 Administradores Españoles.
Fue, sin duda, una experiencia impactante a todos los niveles, de la cual guardo muy buenos recuerdos, por lo que creo que debe ser una formación fundamental para cualquier Administrador Marista.

Manuel Meixa. Colegio Carcavelos. Parede. Prov. Compostela. 



Autor foto: 
José María Martín
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia de Compostela en la acción formativa de Administración.