El 'Sí' de Beatriz

Los 25 elegidos

17 Dic, 2019

Testimonios
a.prieto

¡Sí! Que palabra tan sencilla y lo mucho que te puede complicar la vida en un periquete o, en mi caso, enriquecerla. Aún recuerdo el momento en el que me aventuré a decir aquella palabra mágica sin imaginar todo lo que me iba a pasar. ¡Qué gran acierto!
Hace unas semanas, el pasado 17 de noviembre, puse rumbo a mi nuevo destino: Valladolid. La verdad es que iba echa un manojo de nervios; no por lo que me pudiera encontrar en aquella ciudad sino por todas las preocupaciones y líos que dejaba en el colegio.
“¡Relájate y disfruta! Va a salir todo bien”. Era el mantra que recorría mi mente cada vez que pensaba en mis 26 peques, en mis compañeros, en mi casa. Menos mal que de tanto repetirlo se me fueron pasando esos nubarrones.
19.15 p.m. Allí estaba Ángel, en la estación, esperándome para llevarme a mi “nuevo hogar”. Allí se respiraba la intranquilidad y la incertidumbre pero se fusionaba con la ilusión, la alegría y la sorpresa. Éramos “Los 25 Elegidos”. Había representación murciana, catalana, valenciana, cordobesa, malagueña y jienense. Sin olvidarnos de los de Madrid, Logroño, Palencia, Valladolid, León, Burgos y Orense (increíble pero cierto aunque suene a chiste). Sabíamos cómo empezaba la historia. El cómo acabara dependía de nosotros.
La semana se preparaba intensa. Y lo que más nos abrumaba eran las paradas para comer. Entre descanso y descanso teníamos que hacer algo productivo y ya estaban Ángel y Andreu pendientes de que sacáramos provecho a nuestras clases.
¡Y qué clases! pero sobretodo ¡qué profesores! Cada uno, a su manera, nos hizo llegar su mensaje, su lección y nos aportó un nuevo enfoque a la realidad de cada centro así como una nueva visión de nuestro ser cristianos. Para algunos fue un giro de 180º, otros lo vieron como una bofetada de realidad y otros como un soplo de aire fresco.
No obstante, ante esta sobreinformación, los formadores decidieron darnos un pequeño respiro: nos organizaron diversas salidas y fuimos a tomar unas cañas, a conocer Valladolid y a cenar en una bodega de un pequeño pueblo vallisoletano. ¡Incluso se celebró una fiesta sorpresa a nuestra compañera Anita! La verdad es que nunca me oiréis quejarme de lo bien que nos cuidan en Maristas.
Los días pasaron volando y cuando quisimos darnos cuenta, ya teníamos el final de la semana a la vuelta de la esquina y con ello la “tristeza” de ir recogiendo nuestros cuadernos, las maletas, la habitación…. Se unían dos ideas: la dura y “ansiada” vuelta a la realidad con las buenas sensaciones y el sentimiento de que habíamos hecho un gran grupo, un grupo unido.
“En dos meses nos estamos viendo” era el mensaje de despedida que más escuché aquella tarde del viernes día 22. Al llegar a casa, mientras abría la maleta, me daba pena vaciarla pero en el fondo de mi corazón, me alegraba comprobar que la mochila de esta aventura venía repleta de anécdotas, sonrisas y, especialmente, de buena gente… el camino no había hecho más que empezar. ¡Gracias!
 

Beatriz del Pilar Manrique de Lara Lombarte. Colegio Chamberí. Madrid. Prov. Ibérica



Autor foto: 
Andrés P. Sánchez
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia de Ibérica en la acción formativa de la Animación pastoral.