Fuego, Esperanza, Encuentro: testimonios Pascua Avellanes 2014

c.martin  2Lun Jun, 2014 



Si buscamos en Enciclopedia la definición de “experiencia” encontramos que nos da varias opciones, por ejemplo:
• Conjunto de conocimientos, de vivencias, etc, que el sujeto logra sobre la realidad externa o sobre él mismo.
• Práctica de una cosa, participación en una cosa, que permite adquirir el conocimiento.
• Situación o acontecimiento en la vida de alguien que le da conocimiento de las cosas, de la realidad.
• Conocimiento de una cosa adquirida por el uso, la práctica, la participación.
• Conocimiento de las cosas, de la realidad, que se adquiere viviendo.

Todas y cada una de estas definiciones de una u otra manera nos sirven para hacer referencia a lo que ha sido para nosotros, los jóvenes, la Pascua de les Avellanes de 2014, celebrada los días 17 al 20 de Abril.

Hemos podido hacer experiencia de muchas vivencias que nos han ayudado a reflexionar, a convivir, a dialogar, a hacer silencio, a cuestionarnos, a dudar, a encontrar certezas, a confiar en el Dios de Jesús..
Toda la dinámica de la Pascua ha estado orientada para poder re-vivir personalmente y en comunidad la experiencia de Jesús en aquella primera pascua, el amor incondicional y su servicio lavándolos los pies, su muerte y la pasión vivida como entrega total por su coherencia vital, la esperanza que Dios actuaría, a pesar de no ver nada claro y la Resurrección que nos abre la puerta a vivir con sentido y que nos explicita que la muerte no tiene la última palabra.

Pascua Avellanes
Somos gente de Vida y queremos contagiarla con pasión, con el Fuego de Jesús, con Esperanza que vale la pena dar y darse y con la convicción que es desde el Encuentro con los otros, con nosotros mismos, con la naturaleza y con Dios. Con la certeza que esto se puede hacer realidad, que podemos acoger y vivir el Reino aquí y ahora.
La diversidad de grupos y personas y cada una de las dinámicas llevadas a cabo: catequesis, grupos, oraciones, unplugged, reflexiones, eucaristías, animaciones,... han favorecido que esta experiencia haya sido muy enriquecedora. Gente del Obispado de Urgell, del MCEC, La Salle, Róvers y Consejeros del CMS, Jóvenes y Animadores de FAJMACOR, familias con niños pequeños, personas grandes, hermanos de la comunidad de les Avellanes… todos juntos nos hemos sentido iglesia que quiere construir una sociedad más humana y justa en la que los valores del Evangelio estén presentes sobre todo desde el anuncio de nuestros gestos y los HECHOS, es decir con: Fuego, Esperanza, Encuentro y SERVICIO !!!

Testimonio de Laura Soler
Esta ha sido mi primera Pascua Joven. Había odia hablar bastante de esta experiencia, y bien es verdad que hacía bastantes días (quizás incluso un año) que me rondaba por la cabeza la idea de asistir. El momento decisivo, sin embargo, no llegó hasta pocos días antes de Pascua, cuando unos compañeros me dijeron “¡Laura, tienes que venir!” Era el entusiasmo justo que necesitaba para clicar el botón “Confirmar” de la inscripción.
La Pascua, para mí, ha sido una suma de instantes muy intensos, donde he podido tomarme un tiempo para mí, para parar el mundo y poner los pensamientos en orden. Así poder volver a la rutina con las pilas cargadas. Además, la experiencia no sólo han sido cuatro días en el Monasterio de les Avellanes, sino también toda la preparación personal previa: la celebración del miércoles de ceniza, la lectura del documento marco y las “trameses”... unas herramientas clave para empezar a ser Fuego, Esperanza y Encuentro.
El encuentro con viejos amigos y también conmigo misma por los caminos el “Congost de Montrebei”, la esperanza de convencernos que juntos podemos cambiar el mundo y el fuego y el rescoldo que desprendía cada celebración o dinámica cuidada hasta el mínimo detalle; han supuesto por mí las ganas retomar el camino hacia la utopía empezada por Jesús y, desde el servicio, hacer que todos los pensamientos desprendidos de estos días se conviertan en hechos.

Pascua Avellanes

Testimonio de Pere Joan Falcó
Un año más, la Pascua de les Avellanes significa un soplo de aire fresco en mi vida, un cargar pilas para vivir lo cotidiano o lo que me espera de vuelta en Barcelona. Un tiempo para contemplar y contemplarse, para ver hacia donde me lleva el timón y hacia donde, quizás, hace falta virar.
La fórmula es más sencilla de lo que parece: dejarse llevar, reflexionar, escuchar, mirar, sentir. Y, de vuelta a casa, actuar, ser sal de la tierra, ser luz del mundo en las actitudes del día a día. Para llevar a cabo esta fórmula, este año, como otros, me han ayudado el movimiento de las hojas de los árboles, el ruido del brotar del agua, el tacto de las piedras del claustro, la luz del cirio pascual en la oscuridad.
Es sorpresivo de cuántas cosas habla el silencio cuando se le quiere escuchar, es sorpresivo cuántas cosas te dice Cristo cuando se le quiere mirar en la cruz, y es cada año sorpresivo como llena de fuerza, de vida y de esperanza la resurrección de Jesús, que nos llama a construir el Reino en el aquí y en el hoy.
¡No tengamos miedo, celebremos la vida!

(Provincia L'Hermitage)